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Todos los creyentes saben y comprenden lo que Cristo, el Señor, espera de cada uno de ellos en este siglo.
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Todos los creyentes han aceptado su responsabilidad como discípulos de Jesucristo y le siguen, lo proclaman, le sirven y practican sus enseñanzas y lo enseñan.
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Todos los creyentes han aprendido, conocen y aceptan su identidad presbiteriana por la interpretación escritural y la enseñanza de sus confesiones.
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Un grupo de líderes del cuerpo de Cristo están preparados y capacitados para dirigir a la iglesia en la proclamacion, servicio, sanidad y enseñanza según Cristo el Señor los ha llamado.